UGT Audiovisuales reclama que la implantación de la inteligencia artificial garantice empleo de calidad, transparencia y trabajo digno
La inteligencia artificial generativa está transformando la producción audiovisual. El caso del creativo Billy Boman, difundido por Magnific a propósito de una campaña internacional para Lenovo y la Copa Mundial de la FIFA 2026, muestra hasta qué punto estas herramientas pueden reducir tiempos y costes de producción.
Sin embargo, detrás de estos avances existe una realidad que apenas aparece en los casos de éxito: los resultados profesionales siguen requiriendo supervisión humana y un importante trabajo de postedición para garantizar la calidad final. La IA acelera procesos, pero no elimina la necesidad de criterio profesional, experiencia ni revisión especializada.
Más productividad… ¿para beneficio de quién?
Según los datos publicados por Magnific, determinadas fases de producción pueden reducir sus tiempos cerca de un 50 % y los costes alrededor de un 60 %. Para las empresas supone una ventaja competitiva evidente, pero la pregunta es otra: ¿cómo se reparte ese incremento de productividad?
Desde UGT Audiovisuales defendemos que, si las empresas producen más en menos tiempo, ese beneficio debe traducirse también en empleo estable, mejores salarios, formación y condiciones laborales dignas, evitando que la tecnología sirva únicamente para reducir plantillas.
Créditos, tokens y una nueva dependencia empresarial
Cada imagen, vídeo o prueba realizada con IA consume créditos o tokens que permiten conocer con precisión el uso de estas herramientas. Estas métricas pueden ayudar a controlar costes, pero también pueden convertirse en un sistema de vigilancia del rendimiento individual o de evaluación permanente de las personas trabajadoras.
Además, existe una cuestión estratégica que apenas se debate. ¿Realmente compensa eliminar empleo y conocimiento interno para depender de dos o tres grandes plataformas privadas que controlan el acceso a estas tecnologías?
Hoy muchas empresas utilizan estos servicios con precios muy competitivos gracias a fuertes inversiones y estrategias comerciales de expansión. Pero estos costes difícilmente serán sostenibles a largo plazo. Cuando el mercado dependa de unos pocos proveedores, estos podrán modificar tarifas, limitar servicios o cambiar las condiciones de uso con escaso margen de negociación para quienes hayan sustituido capacidades propias por servicios externos.
Renunciar al talento interno para quedar a expensas de decisiones comerciales ajenas supone una auténtica autocondena estratégica, tanto para las empresas como para el empleo del sector audiovisual.
El trabajo no puede medirse por un prompt
La IA también cambia la forma de evaluar el trabajo. Un resultado deficiente puede deberse a múltiples factores: limitaciones del modelo, necesidad de varias iteraciones o una instrucción mejorable.
Por ello, desde UGT Audiovisuales rechazamos que la calidad de un prompt o el consumo de créditos pueda utilizarse como criterio disciplinario o de evaluación del rendimiento. El uso profesional de estas herramientas requiere aprendizaje, experiencia y formación continua.
Menos personas en los proyectos
La IA permite generar escenarios, modificar localizaciones, crear personajes o automatizar parte de la posproducción con equipos mucho más reducidos. Esto no implica la desaparición inmediata de todos los oficios, pero sí una disminución progresiva de profesionales en numerosos proyectos audiovisuales.
Para UGT Audiovisuales, la transformación digital no puede justificar una reducción permanente del empleo ni una mayor carga de trabajo para quienes permanecen en las empresas. La innovación solo tendrá sentido si mejora también los derechos laborales y preserva el valor del trabajo humano.
Porque el futuro del audiovisual no puede medirse únicamente en segundos de renderizado, ahorro de costes o consumo de tokens. También debe medirse en empleo de calidad, conocimiento profesional y capacidad del sector para no depender de decisiones económicas ajenas.
Contenido redactado con asistencia de inteligencia artificial y revisión humana









