El 85 % de los usuarios todavía emplea estas herramientas de forma básica. La falta de formación constituye el principal obstáculo para avanzar en su integración.
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de una parte importante de la población, pero su adopción continúa siendo superficial y desigual. El I Estudio de Inteligencia Artificial de IAB Spain, elaborado con Elogia, señala que el 52 % de los internautas españoles de entre 16 y 75 años utilizó estas herramientas durante el último año.
Mucho uso, pero poca integración
El dato más relevante desde el punto de vista laboral es que el 85 % se limita a usos básicos, puntuales o de apoyo. Solo el 15 % ha incorporado la IA a sus rutinas, automatizado procesos o delegado tareas completas.
La falta de formación constituye el principal obstáculo —31 %—, por delante del precio —30 %— y de la calidad irregular de las respuestas —28 %—. Estos resultados apuntan a una posible brecha en la adopción de la IA, similar a la brecha digital.
También se aprecia una notable diferencia generacional. El uso alcanza el 79 % entre la Generación Z, pero cae al 33 % entre los boomers. También existe una distinción vinculada al nivel educativo: el 58 % de los usuarios tiene estudios superiores, frente al 36 % de quienes no utilizan estas tecnologías.
Formación para evitar nuevas desigualdades
Para UGT Cultura, la capacitación n resulta imprescindible para impedir que la transformación tecnológica genere desigualdades entre generaciones, categorías profesionales o empresas.
La formación debe llegar a toda la plantilla para su recualificación y adaptarse a las necesidades reales de cada puesto e impartirse dentro de la jornada laboral. Ni su coste ni el esfuerzo necesario para adquirir estas competencias pueden recaer exclusivamente sobre las personas trabajadoras.
Además, cuando las herramientas sean necesarias para desarrollar el trabajo, deben ser proporcionadas y financiadas por las empresas, con versiones seguras y protocolos claros sobre el tratamiento de datos.
Más productividad no debe significar más carga
El 48 % de los usuarios ya emplea la IA en su trabajo, principalmente para redactar textos y correos, investigar y analizar datos. Entre ellos, el 90 % percibe algún efecto positivo: el 53 % trabaja más rápido, el 40 % mejora la calidad y otro 40 % libera tiempo.
Sin embargo, el 46 % de quienes ahorran tiempo lo dedica a asumir más carga de trabajo. La productividad no puede convertirse en intensificación laboral, reducción de plantillas o aumento permanente de objetivos. Sus beneficios deben repartirse mediante mejores condiciones, empleo estable, reconocimiento profesional y reducción efectiva de las cargas.
Privacidad y confianza pendientes
Aunque el 68 % cree que la IA será imprescindible, solo el 29 % confía en ella. Al 59 % le preocupa su impacto laboral y al 66 % la privacidad, pese a que el 67 % ya ha compartido algún dato personal.
Los resultados deben interpretarse con cautela. Según la información metodológica publicada, el estudio se basa principalmente en una encuesta en línea a 1.081 internautas y mide usos y percepciones, no el impacto efectivo de la IA sobre el empleo.
Contenido redactado con asistencia de inteligencia artificial y revisión humana









