Un día Margarita Ortiz, antigua directiva de la Federación Española de Rugby, detectó que muchos deportistas llegan al final de su carrera, frecuentemente alrededor de los 30 años, sin experiencia laboral, contactos ni una alternativa profesional. A la incertidumbre económica, se añade la pérdida de identidad que puede producirse cuando desaparece la actividad alrededor de la cual has organizado toda su vida.
Esta situación la impulsó a crear Youbefy, una iniciativa que prepara a deportistas para la vida laboral posterior a la retirada, según relata The Objective. Así, Ortiz ha logrado -entre otros ejemplos- que un jugador de rugby consiguiera incorporarse a KPMG y que una deportista con titulación universitaria pudiera acceder al sector farmacéutico sin abandonar todavía la competición.
Gimnasios, instalaciones deportivas y el abismo más allá de los 45
Pero para las personas trabajadoras que desempeñan su labor profesional en el sector de los gimnasios e instalaciones deportivas no existe nada parecido a Youbefy. El problema es igual e incluso más grave entre los que no son considerados deportistas de élite, ya que afecta, años después, a monitores, entrenadores, técnicos y otros profesionales de gimnasios e instalaciones deportivas.
A partir de los 45 años, el desgaste físico, las lesiones o la imposibilidad de mantener determinados ritmos pueden dificultar su continuidad en un sector que sigue estando caracterizado por la precariedad y los salarios bajos.
Por ello, desde UGT Deportes advertimos que, en muchos casos, la falta de adaptación de los puestos, la inexistencia de promociones o de recualificación termina en la pérdida del empleo cuando todavía faltan décadas para alcanzar la jubilación.
Los datos del informe sectorial de FeSMC-UGT, elaborados a partir de la EPA, reflejan un sector muy joven. La edad media es de 35 años y el 59 % de las personas asalariadas tiene menos de 35. El grupo de 35 a 54 años representa el 29,1 % y quienes tienen 55 o más apenas suponen el 11,9 %.
A esta escasa presencia sénior se suman una temporalidad del 28,9 %, una parcialidad del 49,6 % y una antigüedad media de solo 4,8 años. Estos indicadores muestran la debilidad de las trayectorias laborales en un sector que, paradójicamente, cuenta con un 48,4 % de profesionales con estudios superiores.
Para UGT Deportes, envejecer no puede convertirse en una causa de expulsión laboral. Las empresas deben anticiparse al desgaste mediante evaluaciones de riesgos, adaptación de funciones, formación continua y movilidad hacia tareas de coordinación, gestión o formación.
La negociación colectiva debe garantizar una segunda carrera dentro del propio sector. La experiencia acumulada es un valor profesional, no una fecha de caducidad.
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