La IA revoluciona el sector audiovisual: llega la publicidad adaptada al perfil de cada espectador

Que James Bond utilice habitualmente coches de la marca Aston Martin no es casualidad. De hecho, cualquier profesional del sector audiovisual o publicitario está familiarizado, en mayor o menor medida, con el product placement, esa técnica de marketing mediante la cual una marca, producto o servicio aparece integrado de forma natural en películas, series, videojuegos, vídeos de YouTube, canciones o programas de televisión.

Hasta la irrupción de la inteligencia artificial, el emplazamiento de productos había sido una técnica estática, planificada durante el proceso de producción y fijada en el momento del rodaje. Sin embargo, cada vez más compañías están cerca de poder segmentar e hiperpersonalizar, en tiempo real, la publicidad que visualiza cada usuario en cualquier plataforma digital.

Así, en un futuro no muy lejano, la protagonista de la serie del momento podría aparecer probándose las zapatillas deportivas que el titular de una cuenta ha estado buscando recientemente o comiendo en su restaurante favorito, mientras que su vecino estaría viendo una versión diferente de esa misma escena, con otras marcas y productos adaptados a sus propios gustos y hábitos de consumo online.

Con este nivel de personalización, algunos analistas vaticinan que las pausas publicitarias, tal y como las conocemos hoy, podrían estar a punto de desaparecer.

Una revolución anunciada por Netflix

Durante el evento Upfront, la presidenta de Publicidad de Netflix, Amy Reinhard, ha confirmado que la plataforma ya está utilizando herramientas de inteligencia artificial para «fusionar» las creatividades publicitarias de los anunciantes con «series, películas y universos».

Según ha explicado, esta funcionalidad, probada con empresas como DoorDash, Target y TurboTax, se extenderá antes de que finalice el año a todas las regiones en las que Netflix comercializa su plan estándar con anuncios.

Desde UGT Cultura consideramos que cualquier incremento de la productividad y de los ingresos generado por la inteligencia artificial debe servir para mejorar las condiciones laborales, reforzar el empleo de calidad e impulsar la formación continua de las personas trabajadoras. El reto no consiste en frenar la innovación, sino en garantizar que sus beneficios se distribuyan de forma equilibrada y que se protejan eficazmente tanto los derechos de autor como los laborales.

Desde nuestro punto de vista, la mejor manera de aprovechar estos avances tecnológicos es ponerlos al servicio del criterio, la experiencia y la creatividad humanas. La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta extraordinaria de apoyo, pero las decisiones creativas deben seguir estando en manos de las personas.

Cineastas como Martin Scorsese, poco sospechosos de sucumbir a modas pasajeras, ya utilizan modelos de generación de imágenes para agilizar y mejorar procesos como la elaboración de storyboards, sin renunciar por ello a un ápice de su visión artística ni de su capacidad creativa.