Antes de que empiece el Mundial, merece la pena hablar de otro partido que se juega cada día: el de las personas que trabajan en el sector deportivo.
Porque hay algo que no encaja. El sector promueve hábitos saludables, bienestar y calidad de vida, pero muchas de las personas que hacen posible todo eso subsisten con salarios bajos, contratos inestables y un importante desgaste físico.
Desde UGT Deportes queremos aprovechar el inicio del Mundial para poner el foco en algunos de los principales problemas del sector y en las mejoras que seguimos defendiendo en la negociación del convenio.
Salarios de tercera división
Quienes trabajan en gimnasios y centros deportivos tienen una gran responsabilidad. Ayudan a mejorar la salud de miles de personas y, en muchos casos, cuentan con formación especializada.
Sin embargo, sus salarios no suelen reflejar ni esa responsabilidad ni esa preparación.
Hay monitores que apenas alcanzan el Salario Mínimo Interprofesional, entrenadores personales que dependen de captar clientes para llegar a fin de mes y demasiados falsos autónomos que asumen riesgos sin tener los derechos de una persona asalariada.
Por eso, desde UGT Deportes defendemos una idea muy clara: nadie debería cobrar menos de 20.000 euros al año. Ese es el punto de partida que llevamos a la negociación del convenio.
Jornadas interminables y empleo inestable
Imagina que un futbolista tuviera que jugar con dos equipos distintos el mismo día para poder ganar un sueldo digno.
Suena absurdo, pero muchas personas del nuestro sector viven algo parecido.
Es habitual encontrar contratos parciales cuando realmente se trabajan más horas, jornadas partidas que obligan a estar disponible desde primera hora de la mañana hasta última de la tarde, contratos temporales encadenados o incluso varios empleos para completar ingresos.
No es raro empezar a trabajar antes de las 7:00 y terminar después de las 22:00.
Esta situación dificulta la conciliación, el descanso y la estabilidad económica.
Y no solo eso… En nuestro sector, el tiempo de preparación de las clases no es considerado tiempo de trabajo efectivo. En la práctica, esto equivaldría a que a un futbolista profesional le pagasen solo por los minutos jugados, pero no por los entrenamientos.
Por eso reclamamos más contratación indefinida, un mejor control de la jornada y una organización del trabajo que permita tener una vida más allá del gimnasio.
Un trabajo que pasa factura al cuerpo
Quien trabaja en un centro deportivo utiliza su propio cuerpo como herramienta de trabajo.
Dar varias clases al día, corregir ejercicios, cargar material o mantener un alto nivel de actividad física durante años tiene consecuencias.
Lesiones musculares, problemas de espalda, fatiga acumulada o dificultades para mantener el mismo rendimiento con el paso del tiempo forman parte de la realidad de muchas personas del sector.
Mientras los futbolistas descansan entre partidos, muchos profesionales del ámbito deportivo encadenan sesiones durante todo el año.
Por eso defendemos más medidas de prevención, mejores políticas de salud laboral y planes que permitan desarrollar una carrera profesional sostenible a largo plazo.
El verdadero partido
Mientras millones de personas disfrutan del Mundial, miles de profesionales seguirán entrenando, enseñando, motivando y ayudando a cuidar la salud de la población.
Son quienes hacen que el deporte forme parte de la vida cotidiana de muchas personas, pero siguen trabajando en condiciones que están lejos de lo que merece esta profesión.
Desde UGT Deportes seguiremos peleando por salarios justos, empleo estable, reconocimiento profesional y una mejor protección de la salud laboral.
Porque el éxito no debería valorarse solo en goles y trofeos. También debería medirse en la calidad de las condiciones de trabajo de quienes sostienen el deporte cada día.
El partido por las garantías laborales en el sector ya está en juego. Y vamos a luchar hasta el pitido final.









