La Agrupación de Periodistas de UGT condena las agresiones a periodistas en Ceuta y exige protección para los equipos informativos

La Agrupación de Periodistas de UGT (AGP-UGT) condena las agresiones, insultos, intimidaciones y episodios de acoso que están sufriendo periodistas y profesionales de los medios de comunicación durante la cobertura de la crisis de Ceuta y reclama a las autoridades y a las empresas informativas que adopten todas las medidas necesarias para garantizar que puedan realizar su trabajo con seguridad.

AGP-UGT muestra especialmente su solidaridad con los trabajadores y trabajadoras de RTVE desplazados a Ceuta, después de los sucesivos incidentes sufridos durante los últimos días. UGT-RTVE ha denunciado este jueves que los ataques contra sus compañeros y compañeras «aumentan día a día de forma preocupante» y ha informado de un nuevo ataque sufrido por una trabajadora de la radiotelevisión pública, dentro de lo que el sindicato califica como una sucesión de agresiones «intolerables a la libertad de información».

Un día antes, durante una nueva concentración celebrada en Ceuta, varios periodistas fueron increpados mientras realizaban su trabajo, entre ellos un equipo de RTVE, según informó la propia Corporación.

La Agrupación traslada asimismo su apoyo al periodista de laSexta Juan José Cuéllar, al cámara Manu Montilla y al resto de profesionales que han sufrido hostigamiento mientras cubrían las protestas y la situación que atraviesa la ciudad autónoma.

Para AGP-UGT, ningún clima de tensión social, malestar ciudadano o confrontación política puede justificar que periodistas, cámaras, fotógrafos, técnicos o cualquier otro trabajador de un medio de comunicación se conviertan en objetivo de insultos, amenazas o agresiones por el simple hecho de desarrollar su profesión.

Atacar a un periodista es atacar el derecho a la información

La Agrupación de Periodistas de UGT recuerda que la libertad de información constituye uno de los pilares esenciales de cualquier sociedad democrática y que su protección no afecta únicamente a quienes trabajan en los medios.

Cuando se impide grabar a un cámara, se persigue a un periodista, se rodea a un equipo para obligarlo a abandonar una conexión o se agrede a un profesional, se está dificultando también el derecho de toda la ciudadanía a conocer directamente lo que está sucediendo.

AGP-UGT comparte la denuncia realizada por UGT-RTVE: lo que se vulnera en estos casos es, por una parte, el derecho de los profesionales a informar y, por otra, el derecho de la sociedad a ser informada.

La Agrupación advierte además del riesgo de normalizar este tipo de comportamientos como si fueran una consecuencia inevitable de trabajar en manifestaciones, concentraciones o escenarios especialmente conflictivos.

La violencia no forma parte del trabajo periodístico.

Quienes están cubriendo la crisis de Ceuta son trabajadores y trabajadoras que tienen derecho a desempeñar su profesión sin poner en riesgo su integridad física.

Las empresas también tienen responsabilidades

Desde su condición de organización sindical, AGP-UGT reclama también a las empresas y medios de comunicación que extremen las medidas de prevención y seguridad cuando envían equipos a situaciones de especial tensión.

La obligación de informar no puede convertirse en una excusa para asumir riesgos evitables. Las empresas deben evaluar previamente las condiciones de las coberturas, establecer protocolos de seguridad adecuados y proporcionar los medios humanos y materiales necesarios para proteger a sus trabajadores y trabajadoras.

En este sentido, AGP-UGT se suma a la reclamación realizada por UGT-RTVE para que la dirección de la Corporación adopte soluciones que garanticen la seguridad de los profesionales destinados en Ceuta y les permita ejercer plenamente su derecho a informar.

La Agrupación reclama igualmente a las autoridades competentes que garanticen la protección de los equipos periodísticos cuando exista un riesgo evidente de agresión o intimidación, siempre sin utilizar las medidas de seguridad como pretexto para obstaculizar el trabajo informativo.

Las trabas a TVE y EFE en Marruecos

AGP-UGT recuerda que las dificultades para informar sobre la crisis no se han producido únicamente en Ceuta.

El pasado 15 de agosto, las autoridades marroquíes obligaron a los equipos de TVE y de la Agencia EFE a abandonar Castillejos cuando cubrían la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes ante un nuevo intento de aproximación a la frontera.

Los profesionales recibieron la orden de dejar la zona y fueron advertidos de que podían perder sus permisos de prensa. Como consecuencia, no pudieron continuar informando desde el lugar donde se estaban desarrollando los acontecimientos.

Para AGP-UGT, impedir el trabajo de periodistas debidamente acreditados constituye una restricción grave al ejercicio de la libertad de información y dificulta que la sociedad española pueda conocer de forma independiente lo que sucede a ambos lados de la frontera.

Reconocimiento a quienes están informando desde Ceuta

La Agrupación de Periodistas de UGT quiere trasladar finalmente su reconocimiento a periodistas, cámaras, reporteros gráficos, técnicos, productores y al conjunto de trabajadores y trabajadoras de los medios que llevan semanas informando desde Ceuta en unas condiciones extraordinariamente difíciles.

AGP-UGT reivindica un periodismo riguroso, contrastado y responsable, especialmente necesario en situaciones en las que proliferan rumores, desinformación, discursos de odio y mensajes que pueden aumentar todavía más la tensión social.

Pero esa exigencia profesional nunca puede servir para relativizar las agresiones sufridas por quienes informan.

Se puede cuestionar una información, criticar una línea editorial o exigir una rectificación. Lo que resulta absolutamente inadmisible es intentar silenciar a un periodista mediante el insulto, la intimidación o la violencia.

La Agrupación de Periodistas de UGT exige respeto, protección y libertad para informar y muestra su solidaridad con todos los compañeros y compañeras que han sufrido agresiones o acoso durante la cobertura de la crisis de Ceuta.

Sin periodistas seguros y libres para trabajar no puede existir una ciudadanía plenamente informada.