La SETT destina 10 millones al sector audiovisual: una inversión que debe traducirse en empleo estable

La Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) ha anunciado una importante inversión pública superior a los 10 millones de euros, que se destinará a crear dos nuevas empresas del sector: Amuse Labs, en Gran Canaria, e Impulse Studio, en Madrid.

Esta inyección financiera se enmarca en la segunda fase del Plan Spain Audiovisual Hub y tiene como objetivo dinamizar la producción, la animación y la posproducción digital en nuestro país. La entidad pública ya había entrado en el accionariado de otras compañías del sector, como la empresa Ánima Kitchent.

Desde UGT Audiovisuales valoramos positivamente la captación de fondos Next Generation de la Unión Europea, un programa que apuesta por la transformación digital, la cohesión social y territorial, la transición ecológica y la resiliencia de nuestra economía.

Sin embargo, también queremos recordar que la creación de empresas con capital público debe traducirse, de manera obligatoria, en empleo estable que garantice unas condiciones sociolaborales justas para los profesionales técnicos y creativos. Esta captación de recursos no puede desligarse del bienestar laboral ni de la aplicación estricta de los convenios colectivos vigentes.

Un motor de creación de empleo en el sector audiovisual

El proyecto de Amuse Labs, centrado en la generación de propiedad intelectual y animación en Canarias, prevé la creación de 40 puestos de trabajo directos y 150 indirectos.

Por su parte, el estudio madrileño Impulse Studio tiene previsto realizar entre 15 y 20 producciones en los próximos cinco años, lo que permitirá generar alrededor de 200 empleos directos e indirectos por proyecto.

En definitiva, un enorme número de profesionales trabajará bajo el paraguas de estas dos nuevas compañías, por lo que seguiremos muy de cerca su evolución y las contrataciones que se realicen en estos nuevos centros de trabajo para asegurar que las ayudas públicas beneficien directamente a los verdaderos motores del sector: sus trabajadores. El crecimiento económico y tecnológico del tejido industrial español carece de valor real si no se fundamenta en la erradicación de la precariedad y el respeto íntegro a los derechos de las personas trabajadoras.

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