La parte patronal ¿Quién se sienta al otro lado de la mesa?
En nuestro anterior comunicado analizamos qué es un convenio colectivo, su importancia, qué materias regula (jornada, salarios, derechos) y a quiénes obliga durante su tiempo de vigencia. Pero para que exista un acuerdo, es indispensable que haya dos partes negociando.
Hoy queremos poner el foco en la parte patronal. A continuación, te explicamos cómo se organiza la patronal y por qué a veces es tan difícil que se pongan de acuerdo, incluso entre ellos mismos.
- La «mesa de fuerza» empresarial: ¿Quién los representa?
Lejos de ser un bloque monolítico y homogéneo con una única voz, la representación empresarial en el sector de las instalaciones deportivas y gimnasios es un complejo puzle de diferentes modelos de negocio, intereses contrapuestos y estrategias financieras muy distintas.
- FNEID (Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas) — 53% de representatividad: Es la patronal mayoritaria e histórica del sector. Representa de forma directa a las empresas privadas y a las grandes cadenas de gimnasios de régimen general. Su modelo de negocio es eminentemente patrimonial: realizan fuertes inversiones en la construcción de instalaciones y la compra de maquinaria.
- AEESDAP (Asociación Española de Empresas de Servicios Deportivos a las Administraciones Públicas) — 33% de representatividad: Es una patronal de creación más reciente. Sus asociados trabajan exclusivamente prestando servicios para la administración pública a través de concesiones y pliegos de condiciones. No arriesgan capital en construir instalaciones ni compran activos; su negocio consiste en subrogar el personal necesario para operar instalaciones municipales.
- AECG (Asociación Española de Campos de Golf) — 13% de representatividad: Representa de manera exclusiva a este subsector. Su personal históricamente provenía de convenios como el de jardinería. En la mesa de negociación suelen compartir los planteamientos de FNEID (sumando entre ambas un holgado 66% de la mesa).
- El choque de trenes interno: Diferentes modelos, diferentes intereses
La dificultad de avanzar en la negociación colectiva a menudo no nace del desacuerdo con los sindicatos, sino de los intereses cruzados y contradictorios de las propias patronales:
- La postura de FNEID: Para las grandes cadenas privadas, cualquier subida salarial directa del convenio impacta de inmediato en sus costes fijos de explotación, reduciendo sus márgenes netos. No pueden trasladar de forma automática esa subida a la cuota mensual de sus usuarios en un mercado tan competitivo. Por ello, su estrategia suele ser dilatar la negociación o mantener las tablas salariales congeladas, dejando que los salarios se regulen de forma individual en cada empresa o mediante el SMI.
- La postura de AEESDAP: Para las empresas que trabajan con la administración pública, una subida salarial no es necesariamente mala, siempre y cuando se pacten tablas y, preferiblemente, «de doble velocidad» (que se apliquen de forma progresiva según se vayan renovando los pliegos de condiciones). A ellos les interesa conocer con exactitud cuánto costará la plantilla para poder trasladar ese coste directamente al precio de la licitación pública. Si la administración paga la subida, su margen empresarial queda asegurado.
En la negociación del anterior Convenio Colectivo, AEESDAP no firmó.
- Cuando cada céntimo cuenta
Para entender la extrema dureza con la que la patronal defiende sus posiciones en la mesa de negociación, basta con mirar los detalles más pequeños de los históricos de negociación.
Un ejemplo claro fue un proceso de negociación anterior donde la patronal llegó a regatear apenas 0,10€ por día efectivo de trabajo en el plus de transporte, una cifra que, aunque parezca insignificante, representaba un máximo de 22,40€ brutos anuales por trabajador.
Aunque individualmente diez céntimos al año parezcan una cifra insignificante por la que retrasar la firma de un convenio, la matemática que aplica la patronal es global: esos 10 céntimos, multiplicados por miles de trabajadores en activo por todo el país y por los años de vigencia del convenio, se traducen en sumas que las empresas defienden al milímetro en sus hojas de cálculo.
¿Y en la próxima?
Ahora que conocemos las dinámicas internas de la parte patronal y cómo sus diferentes modelos de negocio influyen en la mesa, será el momento de analizar la otra mitad del tablero.
En nuestro tercer capítulo analizaremos de manera exclusiva la parte social (los sindicatos): quiénes somos, cómo nos organizamos en la mesa y cuáles son nuestras herramientas y estrategias de presión para desencallar un convenio que actualmente está entrando en vía de bloqueo por el inmovilismo de la patronal.









