Netflix se suma a la oleada de recortes en el sector audiovisual

Claqueta, mando de televisión y megáfono sobre documentos rotos, imagen de los recortes de empleo y la reestructuración en el sector audiovisual.

Netflix podría reducir alrededor de un 5 % de su plantilla, entre 800 y 850 empleos, según una información de Puck citada por Reuters. La compañía no ha confirmado el ajuste a día de hoy pero, según la información, el anuncio podría producirse la próxima semana. 

Este nuevo recorte de plantilla llega en un momento de reorganización de las plataformas y las televisiones. Netflix no es un caso aislado: en España, Europa y Estados Unidos se suceden despidos, cierres de unidades y reducciones de programación.

Los recortes con impacto directo en España

En nuestro país, el ERE de Mediapro terminó con 189 salidas, casi el 20 % de la plantilla de Mediapro SLU. El expediente había planteado inicialmente 237 puestos y afectó a centros de Barcelona, Madrid, Bilbao, Mallorca y Zaragoza. Después se conocieron otros nueve despidos fuera del ERE. La pérdida del contrato de producción audiovisual de LaLiga fue uno de los factores que aceleraron el cambio de modelo de la compañía.

En Movistar Plus+, el plan de salidas puede afectar hasta a 245 personas nacidas en 1970 o antes y con al menos quince años de antigüedad. La empresa cerró 2025 con 844 trabajadores y el ajuste se está materializando durante 2026. 

Ajustes en televisiones y grandes grupos europeos

La BBC prevé eliminar entre 1.800 y 2.000 empleos en tres años. La primera fase comprende 550 puestos y se enmarca en un plan para ahorrar 500 millones de libras (unos 592 millones de euros), que incluye revisar programas y fusionar equipos. 

Channel 4, por su parte, anunció un ajuste de unos 340 puestos, más de una cuarta parte de su plantilla. Ambas cadenas británicas también exploran fórmulas de colaboración para reducir costes ante el retroceso de la audiencia lineal y la competencia de las plataformas. 

La reestructuración también alcanza a las televisiones públicas de otros países. La alemana MDR prevé reducir 240 puestos; la sueca SVT ha anunciado medidas que afectan a 141 plazas, y la WDR alemana dejará de ofrecer 76 programas y reducirá alrededor de 133 puestos mediante bajas que no se cubrirán. (MDR, Eurofound; SVT; WDR). Factsheet 300404

Para UGT Audiovisuales, la televisión pública es un servicio esencial y una garantía democrática, que no puede medirse solo en términos de costes o audiencias. Asegura a toda la ciudadanía el acceso a una información plural, rigurosa e independiente, además de contribuir a la cultura y la cohesión social. Los recortes de plantilla y de programación ponen en riesgo esa misión y debilitan la capacidad de los medios públicos para responder a las necesidades de la sociedad. Defenderlos exige también proteger el empleo y las condiciones profesionales de quienes los hacen posibles, así como apostar por la prominencia para volver a ganar visibilidad y la atención de los espectadores potenciales.

En el sector privado, Disney eliminó alrededor de 1.000 puestos en abril y, según informaciones publicadas en septiembre, prepara varios cientos de salidas adicionales y una reorganización de sus divisiones de televisión. Sony Pictures anunció varios cientos de recortes, junto con el cierre de Pixomondo, su compañía de efectos visuales y producción virtual. (Disney, Reuters; nuevos recortes en Disney, Reuters; Sony, Variety). reuters.com.

Una transformación que no puede pagarse con empleo

Los casos apuntan a una transformación profunda: pérdida de peso de la televisión lineal, presión por rentabilizar el streaming, concentración empresarial y reorganización de la producción y la tecnología. Las empresas buscan estructuras más reducidas y flexibles, pero el coste recae con frecuencia en quienes producen contenidos, informan y sostienen los servicios.

Para UGT Audiovisuales, cada ajuste debe abordarse con información y negociación colectiva real con la representación de las plantillas. También hay que vigilar sus efectos indirectos: menos encargos a productoras y proveedores, externalización, pérdida de empleo estable y aumento de las cargas para quienes permanecen. La transición digital del audiovisual no puede convertirse en una excusa para trasladar todo el riesgo a las personas trabajadoras.

Contenido redactado con asistencia de inteligencia artificial y revisión humana