Pablo Gracia volvió a estudiar con 40 años para cambiar el periodismo por las instalaciones térmicas y de fluidos. Según contó a La Razón, algunos clientes empezaron a enviarle textos hechos con inteligencia artificial y él mismo percibió que su trabajo estaba perdiendo mercado. Su decisión muestra el coste personal que puede tener una transformación laboral y cómo la IA ya está impactando en el mapa del empleo tal y como lo conocíamos.
Exposición no significa desaparición
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el instituto NASK estiman que uno de cada cuatro empleos en el mundo está expuesto en algún grado a la IA generativa. En los países de ingresos altos la proporción sube al 34 %.
La exposición mide cuánto pueden cambiar las tareas: el estudio considera más probable que muchas ocupaciones se transformen a que desaparezcan por completo. También advierte de una exposición mayor de las mujeres a los puestos con más riesgo de automatización.
Los periodistas, escritores y traductores figuran entre las profesiones con alta exposición. La OIT, en su análisis sobre medios y cultura, señala que la IA puede apoyar algunas tareas y automatizar otras, con efectos sobre el empleo, los ingresos y el control creativo.
Por este motivo, desde UGT Cultura reclamamos diálogo social y negociación sobre formación, recualificación, condiciones laborales, remuneración y consentimiento.
El riesgo para el periodismo
La IA puede resumir documentos, transcribir entrevistas o proponer titulares. Pero si esas herramientas se usan para reducir plantillas, sustituir puestos de entrada o aumentar la producción sin recursos, se debilitan la verificación, la investigación y la diversidad de voces. El debate no es solo quién redacta: también quién decide qué merece ser contado y quién responde de los errores.
El Digital News Report 2026 del Reuters Institute describe un público que accede cada vez más a las noticias a través de plataformas y herramientas de IA, mientras la confianza en la información que circula en esos entornos es menor. La UNESCO recuerda que el periodismo independiente y plural es un bien público que necesita condiciones favorables para sostenerse.
Una transición justa también protege la democracia
Para UGT Cultura, la modernización tecnológica debe negociarse con las plantillas: con transparencia sobre los sistemas implantados, formación dentro de la jornada, supervisión humana y garantías frente a despidos y precarización. También debe reconocerse el valor del trabajo periodístico y proteger los derechos sobre los contenidos que alimentan estas herramientas.
Si se vacían las redacciones y se concentra la producción informativa en sistemas opacos o plataformas privadas, la sociedad pierde capacidad para fiscalizar al poder. Defender empleos dignos en el periodismo es también defender ese cuarto poder y el derecho ciudadano a una información plural, contrastada e independiente. La UNESCO advierte de que la viabilidad económica de los medios es necesaria para sostener un periodismo independiente y plural que funcione como bien público.









