La reciente detención del productor de cine Xavier Atance, tras las denuncias de tres trabajadoras por presuntas agresiones sexuales y violación, ha vuelto a encender las alarmas sobre la extrema vulnerabilidad a la que se enfrentan muchas profesionales del sector audiovisual.
Las denunciantes aseguran que el empresario, que dirigía su propia productora, se aprovechaba de su posición de poder para abusar sistemáticamente de trabajadoras jóvenes y sin experiencia, bajo la falsa promesa de abrirles las puertas de la industria cinematográfica.
Este gravísimo caso se suma a la imputación y posterior suspensión de sus funciones del director general de la productora ADM, Gustavo Fuentes, investigado por agresión y acoso sexual a una reportera. Pero lo más alarmante de este nuevo suceso es que, tal y como declara la denunciante más joven de las tres, ni siquiera era consciente de que la situación que estuvo viviendo era denunciable y estaba tipificada como delito.
En este contexto, desde la sección de UGT Audiovisuales reiteramos que es inadmisible cualquier tipo de impunidad y volvemos a exigir que se depuren responsabilidades de forma ejemplarizante. La mera existencia de protocolos frente al acoso ha demostrado ser insuficiente si no va acompañada de fiscalización, evaluación real de riesgos y la creación de comités de denuncia seguros.
Además, tal y como exigíamos ayer, cuando las televisiones y entidades públicas licitan con terceros, deben garantizar el cumplimiento escrupuloso de los planes de igualdad y de salud laboral por parte de las contratas y posicionarse frontalmente contra cualquier forma de discriminación y acoso.
Desde nuestra organización sindical respaldamos plenamente a las compañeras que han dado el valiente paso de denunciar y animamos a quienes puedan estar sufriendo abusos a romper el silencio. Nos comprometemos también a informar, difundir y comunicar a lo largo de los próximos meses qué conductas concretas pueden considerarse acoso sexual para que cualquier eventual víctima pueda identificarlas y denunciarlas desde el primer momento.
El futuro y la credibilidad de esta industria está condicionado por lo que denominamos “Cultura con Garantías”: un sector cultural y creativo que priorice los derechos laborales, la transparencia y la sostenibilidad.









