La Agrupación de Periodistas de UGT alerta en el 8M: ser periodista y mujer sigue teniendo un coste laboral y una diana digital

Con motivo del Día internacional de las Mujeres, la Agrupación de Periodistas de UGT denuncia precariedad feminizada, techo de cristal, violencia online y riesgos para la salud

Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, la Agrupación de Periodistas de UGT (AGP-UGT) hace pública esta investigación sobre el estado de la profesión periodística en relación con las periodistas. El diagnóstico es claro: la desigualdad en el sector no es una cuestión simbólica ni meramente cultural, sino un problema estructural de derechos laborales que impacta directamente en la calidad de la información y, por tanto, en la salud democrática.

Las redacciones y el trabajo periodístico —incluido el freelance y la comunicación institucional— atraviesan un escenario marcado por la precariedad, la intensificación de ritmos, la transformación digital y la presión económica. En ese contexto, las mujeres soportan una carga añadida: mayor exposición a la inestabilidad, dificultades de promoción, penalización por cuidados y una violencia digital creciente que busca silenciarlas.

Empleo y precariedad: una desigualdad que se firma

 La AGP-UGT subraya que la precariedad no se limita al salario. Se expresa en contratos temporales, jornadas extensivas sin compensación, abuso del trabajo autónomo, encadenamiento de colaboraciones y ausencia de negociación colectiva real en muchos ámbitos. Cuando el empleo es frágil, la independencia profesional se resiente. La libertad de prensa no se garantiza solo con declaraciones institucionales; necesita contratos dignos.

Techo de cristal: menos poder editorial

La desigualdad también se observa en la estructura de mando. Las mujeres son mayoría en las bases de la profesión, pero su presencia disminuye en los puestos de dirección y decisión editorial. Este desequilibrio no es neutro: influye en la agenda informativa, en la distribución de recursos y en la respuesta ante situaciones de acoso o discriminación.

El techo de cristal en los medios no es una metáfora retórica. Es una realidad medible en organigramas, en salarios y en oportunidades de promoción. La AGP-UGT reclama procesos transparentes de acceso a puestos de responsabilidad, auditorías retributivas con perspectiva de género y planes de igualdad que se evalúen con indicadores verificables.

Violencia digital y acoso: un riesgo laboral creciente

 La violencia contra periodistas en Europa y en España ha aumentado en los últimos años y adopta formas cada vez más sofisticadas en el entorno digital. Las periodistas son objetivo preferente de campañas de odio, intimidación y descrédito, especialmente cuando abordan temas vinculados a igualdad, derechos humanos o violencia machista.

Organismos internacionales como UNESCO han advertido que un alto porcentaje de mujeres periodistas ha sufrido violencia online en el ejercicio de su profesión. El acoso digital no es un “ruido de redes”: es una forma de violencia laboral que tiene consecuencias psicológicas, profesionales y, en ocasiones, físicas. Muchas periodistas modifican rutinas, limitan su exposición pública o se autocensuran ante la presión continuada.

La AGP-UGT considera imprescindible que las empresas y administraciones traten la violencia digital como un riesgo laboral específico. Esto implica protocolos claros, apoyo jurídico y psicológico, formación en seguridad digital y coordinación con plataformas para frenar campañas organizadas de acoso.

Salud mental y sobrecarga

 La intensificación del trabajo en las redacciones, la obligación de producir en múltiples formatos y la disponibilidad permanente han incrementado el estrés y el desgaste profesional. Diversos estudios europeos señalan el aumento del síndrome de desgaste profesional entre periodistas. En el caso de las mujeres, esta presión se combina con la desigual distribución de los cuidados y con mayores tasas de parcialidad involuntaria.

El derecho a la desconexión, la evaluación de riesgos psicosociales y la prevención efectiva del acoso deben formar parte de la agenda laboral del sector. No se trata de medidas accesorias, sino de obligaciones en materia de seguridad y salud en el trabajo.

Inteligencia artificial y brecha de género

 La incorporación de inteligencia artificial a los procesos informativos abre oportunidades, pero también riesgos. La automatización puede utilizarse como argumento para reducir plantillas o precarizar tareas, afectando en mayor medida a quienes ocupan posiciones más inestables, donde la presencia femenina es elevada.

Además, la utilización de tecnologías como las Ultrafalsificaciones o (deepfakes) sirven para desacreditar o sexualizar a mujeres periodistas y constituye una nueva forma de violencia que requiere respuesta normativa y sindical. La AGP-UGT exige que el uso de IA en los medios se negocie en el marco del diálogo social y que se establezcan límites claros para proteger el empleo y la dignidad profesional.

Lo que exigimos en este 8M

 Con motivo del 8 de marzo, la Agrupación de Periodistas de UGT plantea una agenda concreta:

  • estabilidad contractual y reducción de la temporalidad en el sector;
  • persecución efectiva del falso autónomo;
  • negociación colectiva que incluya a colaboradoras y profesionales freelance;
  • auditorías salariales con perspectiva de género;
  • planes de igualdad evaluables y vinculantes;
  • protocolos específicos frente al acoso y la violencia digital;
  • formación y garantías frente al uso de inteligencia artificial;
  • políticas de conciliación que no penalicen la carrera profesional.

La igualdad en el periodismo no es una reivindicación sectorial aislada. Es una condición necesaria para que la ciudadanía reciba información plural, rigurosa e independiente. Cuando las periodistas trabajan en condiciones precarias o bajo amenaza, se empobrece el debate público.

En este 8M, la AGP-UGT reafirma su compromiso con la defensa de los derechos laborales de las periodistas como pilar esencial de la libertad de prensa. Sin igualdad efectiva en las redacciones, la democracia se debilita.